licencia de conducir

Un usuario del grupo de Facebook COMPRA Y VENTA PERÚ publicó un anuncio de aparente venta de Licencias de Conducir. El usuario Hernan Retamozo ofrece “Brevetes A1, A2, A3, solo para personas que no tengan tiempo para ir”.

venta de brevetes

Desde luego se trata de una denuncia gravísima. Anterioremente se demostró la existencia de mafias, dentro del mismísimo Ministerio de Transportes, que vendían brevetes a cambio de jugosas sumas de dinero. Ahora entendemos porqué en las pistas de la capital hay TANTOS ACCIDENTES DE TRÁNSITO

Para conducir un auto en Alemania necesitas tener por lo menos 17 años y pagar unos 1,700 euros por la licencia y un curso de manejo. Y si eres latino, cuentas con una licencia y planeas ir a vivir a Alemania, puedes obtener una licencia alemana a cambio de un par de horas de estudio y clases prácticas.

spanisch

Primera parte: entrevista con la Sra. Meyer

“¿Ya sabe manejar?” Me pregunta la encargada de la Escuela de Manejo M. Meyer. “Ja!” (¡sí!), respondo orgullosa. “Ahh bien, entonces usted no debe realizar el trámite desde el principio”, me dice la Sra. Schulz seriamente, tomando una pluma entre sus manos. “Que bueno”, le respondí mientras pensaba para mis adentros: “seguramente será algo rápido y sencillo como en México en donde uno obtiene su licencia en 30 minutos sin presentar ningún tipo de examen.”

Amablemente la Sra. Schulz va anotando en una hoja todos los requisitos que tengo que cubrir, paso a paso la lista se vuelve cada vez más larga. Así que mis expectativas iniciales quedan ligeramente desmentidas.

200 euros es la cuota base que hay que pagar a la escuela, más 40 euros destinados a la Oficina de Tráfico (Strassenverkehrbehörde), dan un total de 240 euros. Como usted ya sabe manejar, le recomendamos solamente unas 5 horas de práctica de manejo con uno de nuestros instructores”, comenta. “¡Seguro, si he manejado en la ciudad de México por más de diez años creo que puedo hacerlo en donde sea!” le digo entusiasmada y recobrando mis esperanzas en la sencillez del trámite. “¡Aha! Aber Achtung! (¡pero atención!) el caso no es manejar sino hacerlo correctamente”, me reconviene en tono alto, mientras me mira fijamente a los ojos. “ Ja, klar”, respondo timidamente.

Mientras tanto la lista de requisitos sigue creciendo: “Entonces 5 horas de manejo en la ciudad a 30 euros por hora son 150 euros. Más unas 2 horas de manejo en la autopista a 40 euros son 80 euros.”, agrega. Se detiene y busca información en su computadora. “85 euros por la presentar la prueba práctica y 30 euros por la teórica” anota.

“¿Usted usa lentes?”, me pregunta mirándome a través de sus gafas.“Solo para leer y cuando trabajo en la computadora”, respondo sin intención alguna de contradecir a esta firme señora. “Bien, cualquiera que sea el caso usted debe hacerse un examen de la vista, éste es gratuito”, comenta con una sonrisa como queriéndome alentar. “Primeros auxilios, este curso lo puede tomar un sábado por la mañana, este curso no es gratuito le va a costar unos 25 euros”, añade de inmediato al cuestionario.

A todo lo anterior hay que agregarle los impuestos TÜV (Asociación de Inspección Técnica), que suman 85 euros por el práctico y 35 euros por el teórico. “Esto da un total de 730 euros”, anota la cantidad con su pluma azul y lo subraya dos veces decidida y satisfecha.

Gut” (bien) respondo con voz de desilusión y tomo la hoja entre mis manos, mientras hago la conversión de cuánto dinero me va a costar certificar ante las autoridades alemanas que efectivamente sé manejar.

Independientemente de la interminable cuenta que me acaba de entregar la Sra. Schulz, debo confesar que me siento alentada de saber que cada una de las personas sentadas tras un volante han pasado por esto, eso significa que uno debe sentirse seguro de saber que ninguno de los conductores maneja sin lentes cuando realmente los necesita o que seguro saben como reaccionar tras un accidente. Creo que al final, los costos coinciden con una mayor seguridad para todos.

spanisch

Segunda parte: estudiar como si fuera el examen final de la universidad

Tras unos minutos de charla y en un ambiente más relajado, la Sra. Schulz me cuenta que el examen teórico consta de 30 preguntas, pero para ello debo estudiar unas mil y aprender quién sabe cuántas señales de tránsito. “Y le recomiendo que estudie sobre todo muy bien las preguntas que valen 5 puntos. ¡Porque si responde dos preguntas de esta categoría erróneamente, entonces, habrá reprobado el examen!” me mira fijamente a los ojos y sonríe, lo que me hace pensar que seguramente la Sra. Schulz está orgullosa de saber que en su país se conduce con responsabilidad. “¿Y que pasa si repruebo?” Es lo primero que se me ocurre preguntar. “¿Se pude repetir el examen?” “Sí,sí, naturalmente, se puede” “¿Y tengo que pagar todo de nuevo?”, vuelvo a cargar con una pregunta. “Neeeeee”, responde la sra. Schulz con calma, “solamente lo de la escuela de manejo.” Si consideramos que es la parte más cara del trámite, la respuesta no es alentadora y me hace pensar en el humor -un poco negro- de la sra. Schulz.

De su cajón saca una guía de estudio y me la da. “Solamente se la entregamos a nuestros alumnos, pero por esta vez usted puede llevársela a casa”, me dice amablemente mientras va buscando información entre las hojas. “Mire, este es un ejemplo de una de las preguntas de 5 puntos: «Usted quiere revasar a un ciclista, ¿son suficientes 50 cm de distancia lateral?» La respuesta es NO, debe haber por lo menos un metro de distancia. Na, ja (en fin)”, concluye, cierra la guía y me la da. “Espero le sirva”, agrega. “Danke”, respondo ya casi sin fuerzas.

Mientras voy caminando rumbo a casa, intento verle el lado positivo a todo este trámite -y sus costos-. De nuevo me pongo a platicar conmigo misma: “¿Y si fuera alemana tendría que cubrir los mismos requisitos y pagar lo mismo?” ¡No, tendría que pagar más!” Y es que aquél que empieza de cero, debe visitar la escuela de manejo para cubrir por lo menos unas 22 horas de práctica de manejo y unas 12 horas de teoría… Total que a los alemanes la licencia de conducir les cuesta –mit allem drum und dran! (o sea, con todo incluido)- aproximadamente 1,700 euros.

spanisch

La licencia, y el reglamento de tránsito: disciplina alemana al máximo

Los latinos tenemos derecho a manejar con la licencia expedida en nuestro país de origen durante 6 meses a partir de la llegada a Alemania. Pero en un plazo máximo de 3 años hay que “canjear” la licencia latina por la alemana. Los alemanes pueden adquirir la licencia con 17 años de edad siempre y cuando al manejar vayan acompañados de un mayor. De lo contrario con 18 es la edad mínima. El trámite del exámen teórico se puede hacer hasta tres meses antes de cumplir la mayoría de edad, y el práctico sólo con un mes de anticipación.

La ley indica que el conductor principiante, es decir, aquél que tiene menos de dos años con licencia o en su defecto es menor a 21 años, no puede ingerir ni una gota de alcohol si quiere manejar. Después de 2 años de experiencia o con 22 años el límite permitido es de 0,5% (Promille). La causa más común por la cual los jóvenes pierden su licencia es por conducir en estado de ebriedad y por reincidir en ello. Según el Kraftfahrt Bundesamt (KBA, Autoridad Federal de Motor y Transporte) en el 2007, unos 222,600 conductores cometieron una infracción al conducir bajo los efectos del alcohol o las drogas. En este caso estas personas deben someterse a un examen llamado MPU, por sus siglas en alemán (medizinisch- psychologische Untersuchung) Exámen Médico Psicológico.

Las reglas para manejar en Alemania son claras y aquél que no se acate a ellas puede perder su licencia tras cometer varias infracciones. Por ejemplo, pasarse una luz en rojo puede costar 125 euros y la retención de la licencia por seis meses. Manejar a más de 30 kilómetros por hora en una zona en donde ésta no es la velocidad permitida, puede equivaler a una multa de 100 euros y un mes de retención de la licencia.

Es importante leer con detenimiento el reglamento de tránsito y sobre todo apender las señales de tránsito que varían a las de Latinoamérica.

Denisse Beltrán, en exclusiva para CAI (Centro Aleman de Información para Latinoamerica)

FUENTE: mexiko.diplo.de